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Cómo relajar al bebé antes de ir a dormir

Juegos relajantes para tu bebé

A algunos niños o bebés les cuesta dormirse y eso implica todo el proceso: darse cuenta de que tienen sueño y de que están cansados; aceptar ir a la cama; ponerse el pijama; relajarse para dormirse…

Alargan la hora de irse a dormir a pesar de estar muertos de cansancio y se aceleran en vez de perder la energía. Pasada su hora de dormir ya es muy difícil que después se duerman tranquilos y rápidamente porque acumulan estrés y están sobreexcitados, incluso pueden presentar terrores nocturnos durante la noche como consecuencia del cansancio acumulado.

Los niños necesitan dormir pero ellos se entestan en no hacerlo. Podemos ayudar a nuestros hijos a afrontar este momento y podemos ayudarnos a nosotros mismos para no perder los nervios en una batalla campal vespertina de la que saldremos seguro malhumorados y tristes y no queremos –es seguro- terminar el día así.

Los escondites especiales

Busca y prepara escondites especiales. El armario empotrado puede convertirse en un íntimo lugar si pones una luz dentro y lo llenas de juguetes y libros. Un rincón del lavadero, se puede convertir en un lugar tranquilo para pintar y colorear. Puedes convertir en una zona de juegos relajante el espacio que queda tras el sofá del salón poniendo un almohadón y un revistero con cuentos o unas piezas de construcción. Antes de dormir, tu hijo/-a puede intentarlo todo para evitar ir a la cama. Una idea es lograr un lugar de transición como, por ejemplo, un rincón de lectura. Este espacio-escondite personal sirve para quienes se resisten con todas sus fuerzas a dormir la siesta o irse a la cama por la noche.

Elige un rincón cómodo del dormitorio del niño donde crearás un nido de almohadones, colchonetas, mantas, peluches, e incluso una sábana colgada del techo para oscurecer la zona. El espacio se puede completar con una lamparita infantil o una luz infantil a pilas, una reproductor de música tranquila, libros que traten sobre la hora de irse a dormir. Si tienes arte y tiempo para ello, puedes decorar el escondite pintando las paredes y añadiendo elementos para formar un claro del bosque, una sima en el mar, una cueva secreta, un torreón de palacio o una bodega de un barco pirata.

Un bañito

No todos los bebés se relajan con el baño (pues para algunos resulta revitalizante, entonces recomendamos trasladar la hora del baño a la mañana) pero si tienes la suerte de que el tuyo sí, puedes probar a introducir algunas novedades al baño como una bolsa de cierre hermético para rellenarla de agua y jugar a estrujarla o removerla; un guante de goma con agujeros en los dedos para jugar a muñirlo como una vaca; pescar peces imantados con una caña de pescar con imán como cebo; usar el pulverizador para rociarle la cara en un momento desprevenido, o aprovechar el enjabonamiento para hacer un juego de anatomía. También ayuda mucho bañarte con él.

Mirar fotos

A los bebés les atraen las fotos de personas, aprovecha antes de ir a dormir para enseñarle el álbum familiar.

Masaje

Los bebés de alta demanda suelen rechazar este tipo de contacto físico que les obliga a mantener una posición indeseada durante demasiado tiempo y que no les relaja en absoluto. No te obceques, si no quiere el masaje shantala que tanto has estado ensayando durante el embarazo, déjalo para cuando sea más mayorcito. A pesar de todo, si deseas intentarlo, aprovecha el momento del cambio del pañal para hacerlo, antes de acostarlo. Cuando tu hijo crezca, puede ser él que pruebe a masajearte a ti en tus manos y brazos con loción.

Cantar canciones

Las nanas de siempre, las melodías improvisadas, las rimas inventadas, los trabalenguas enredados… Cantar es siempre desestresante para ambos.

Contar cuentos

No se necesita ser un pariente de los Grimm para contar los mejores cuentos. A los niños les gustan los relatos, aunque no tengan moraleja. Basta con explicar con detalles actos de la vida cotidiana de tu hijo o contar lo que ha pasado durante el día o centrarse en alguna anécdota del día en el que él haya sido el protagonista.

Encender una luz en la oscuridad

Para los niños más mayorcitos, una linterna es un instrumento mágico en la oscuridad de la habitación, bajo las sábanas: sombras, leer cuentos, hacer brillar la luz a través de las manos, iluminar las paredes…

Planead el día siguiente

Antes de acostaros, podéis hacer una lista con los planes para mañana: lavarse, desayunar, hacer las camas, dar un paseo, preparar la comida, almorzar, etc.

Grabar sus sonidos

Podéis distraeros grabando en un radiocasete o con el MP3 los sonidos o palabras de tu hijo. Después podéis escucharlos juntos. Es una manera entretenida de pasar los minutos antes de acostarse sin excitaciones.

Espectáculo de títeres

Los muñecos parlantes son muy útiles para dar consejos y órdenes a los niños. A veces, sólo porque lo dice el Dragón Peleón o la Pata Cuac, pueden irse contentos a la cama o cepillarse los dientes o dejarse cambiar el pañal sin peleas.

Dibujar

Puedes hacerlo tú o dejarle a él hacerlo. Bastan un papel y un lápiz.

Jugar con plastilina

Amasar, aplastar, recortar y modelar plastilina es un ejercicio que relaja tanto a grandes como a pequeños. Podemos aprovechar la hora antes del baño para jugar con ella y así limpiarnos después directamente en la bañera o ducha.

Chocar los pies

Para jugar con bebés más pequeños, es un juego de contacto físico que favorece el vínculo emocional. Sin zapatos, túmbate en el suelo y juntad las plantas de los pies, levantad las piernas en el aire, chocad los pies, etc. Puedes decorar el pie con pegatinas.

Fuente: http://www.bebesaltademanda.com/


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